¿Tiene hoy en día Dios un pueblo u organización en la tierra?
¿Y de ser así, como se puede localizar a este grupo?
Veamos un poco de historia
El Pueblo de Dios en la antigüedad
Desde el inicio de la humanidad, Dios, se ha dirigido y ha dado instrucciones sobre cuál era su voluntad a ciertos humanos que le adoraban, como es el caso de Adam, Noe, Abrahán. (Genesis 1:28; 6:14)Cuando llegamos al tiempo de Abrahán, aquí vemos un pequeño
cambio, Dios hace un pacto con Abrahán y le promete que su descendencia seria su pueblo escogido, y que gracias a su descendencia todas las naciones se bendecirían.
Le dijo: “Este es mi pacto que ustedes guardarán, entre yo y ustedes, incluso tu descendencia después de ti: Todo varón de ustedes tiene que ser circuncidado. Y [...] esto tiene que servir como señal del pacto entre yo y ustedes” (Gén. 17:10, 11).
Estos terminaron siendo esclavos de los egipcios, pero como eran ya el pueblo escogido por Dios, él, cuando vio el momento oportuno actuó para liberarlos, y mediante Moisés, guio y dio órdenes a su pueblo.
Con el tiempo, Dios oyó sus lamentos y recordó el pacto que había hecho con Abrahán, Isaac y Jacob. 25 Por tanto, Dios se fijó en los israelitas y los tuvo en cuenta. (Éxodo 2:24, 25)
Pues, mira, han llegado hasta mí las quejas del pueblo de Israel. También he visto la crueldad con la que los egipcios los están oprimiendo. 10 Ahora, ven, voy a enviarte ante el faraón. Tú sacarás de Egipto a mi pueblo, los israelitas”. (Éxodo 3:9, 10)
Y una vez que la nación salió de Egipto, Dios hizo otro pacto con ellos ratificándoles que si le eran leales serian su pueblo.
Y ahora, si obedecen estrictamente mi voz y cumplen mi pacto, se convertirán en mi propiedad especial entre todos los demás pueblos, pues toda la tierra me pertenece. 6 Ustedes llegarán a ser para mí un reino de sacerdotes y una nación santa’. Todo eso es lo que debes decirles a los israelitas”. (Éxodo 19:5, 6)
Mas tarde, cuando murió Moisés, Jehová dio instrucciones para que la nación estuviese dirigida por Josué (Josué 1:1,2), y después de la muerte de esté, Jehová nombró diferentes jueces en momentos puntuales para darles ordenes y que guiasen al pueblo.
El ángel de Jehová se le apareció y le dijo: “Jehová está contigo, poderoso guerrero”. 13 Gedeón le respondió: “Perdón, mi señor, pero, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos está pasando todo esto? […]. 14 Jehová se volvió hacia él y le dijo: “Vete, que con la fuerza que tienes salvarás a Israel de las manos de Madián. ¿Acaso no soy yo el que te envía?” (Jueces 6:12-14)
Hay que recalcar que estos Jueces se mantuvieron leales a Jehová, y se sometían a su autoridad como el único gobernante de la nación, como vemos en el ejemplo de Gedeón.
Más tarde, los hombres de Israel le dijeron a Gedeón: “Gobiérnanos tú, y también tu hijo y tu nieto, porque nos has rescatado de las manos de Madián”. 23 Pero Gedeón les dijo: “No seré yo el que los gobierne ni tampoco mi hijo. Jehová es el que los gobernará”. (Jueces 8:22,23)
Después de la época de los Jueces, llegamos al periodo de los reyes, Jehová seguía siendo el gobernante de Israel, pero el pueblo quería tener un rey humano, como lo tenían las demás naciones, así que Jehová instauro un linaje real, pero para este tiempo Jehová ya no se comunicaba con estos reyes humanos para darles ordenes al pueblo, sino que se comunicaba con el pueblo por medio de profetas, y estos les transmitían al pueblo las palabras de Jehová.
4 Con el tiempo, todos los ancianos de Israel se reunieron y fueron a Ramá para ver a Samuel. 5 Le dijeron: “Mira, tú ya te has hecho viejo y tus hijos no han seguido tus pasos. Así que nombra un rey para que nos juzgue, como lo tienen todas las demás naciones”. 6 Pero a Samuel le disgustó que le dijeran “Danos un rey para que nos juzgue”. Entonces le oró a Jehová, 7 y Jehová le respondió: “Haz todo lo que el pueblo te ha dicho, porque no te han rechazado a ti. Es a mí a quien no quieren como rey. 8 Están haciendo lo mismo que han estado haciendo desde el día en que los saqué de Egipto. Siempre me abandonan y adoran a otros dioses. Y eso es lo que ahora te están haciendo a ti. (1 Samuel 8:4-8)
Jehová siguió diciéndoles por medio de sus siervos los
profetas: “Manasés, el rey de Judá, ha hecho todas estas
cosas detestables (2 Reyes 21:10,11a)
Y Dios le dijo a Oseas: “Llámala Lo-Ruhamá, porque ya no volveré a mostrarle misericordia a la casa de Israel, pues de hecho los voy a expulsar.
9 Entonces Dios dijo: “Llámalo Lo-Ammí, porque ni ustedes son mi pueblo ni yo seré su Dios. (Oseas 1:6b,9)
Un versículo después, en el 10, Jehová predice que habría un resto que sí se mantendría fiel y que estos volverían a contar con el favor de Jehová como pueblo escogido
10 ”Y el número de los hijos de Israel será como el de los granos de arena del mar, que no se pueden medir ni contar. Y, en el lugar donde se les dijo ‘Ustedes no son mi pueblo’, se les dirá ‘Los hijos del Dios vivo’. (Oseas 1:10)
Por lo que sabemos por la historia, podemos ver que el pueblo de Israel finalmente si perdió el favor de Jehová, puesto que él les retiro su protección, y estos fueron llevados al destierro por los Babilonios, pero también sabemos que hubo un resto fiel que volvió a ganarse la protección de Jehová, porque 70 años después del destierro, un pequeño grupo de israelitas volvió a Jerusalén, reconstruyeron el templo y reinstauraron la adoración a Dios.
Se llevó cautivos a Babilonia a los que se salvaron de morir a espada, y llegaron a ser siervos de él y de sus hijos hasta que el reino de Persia tomó el control, 21 para que se cumplieran las palabras de Jehová que pronunció Jeremías, hasta que la tierra pagó su deuda de sábados. Todos los días que estuvo desolada guardó el sábado, hasta cumplir 70 años. (2 Cronicas 36:20,21)
En el primer año del rey Ciro de Persia, Jehová movió al rey Ciro de Persia a proclamar un decreto por todo su reino para que se cumplieran las palabras de Jehová pronunciadas por Jeremías. El decreto —que también puso por escrito— decía: 23 “Esto es lo que dice el rey Ciro de Persia: ‘Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra y me ha encargado que le construya una casa en Jerusalén, que está en Judá. Aquellos de ustedes que formen parte de su pueblo, que Jehová su Dios esté con ellos y que suban para allá’”. (2 Crónicas 36:22-23)
Y podemos ver que después del destierro, Jehová seguía considerando a Israel su pueblo, porque les seguía dando instrucciones a través de profetas
Luego, el profeta Ageo y el profeta Zacarías, nieto de Idó, se pusieron a hablarles a los judíos que estaban en Judá y en Jerusalén en el nombre del Dios de Israel, quien estaba con ellos. 2 Fue entonces cuando Zorobabel hijo de Sealtiel y Jesúa hijo de Jehozadac retomaron la reconstrucción de la casa de Dios, que estaba en Jerusalén. Y los profetas de Dios estaban con ellos apoyándolos. (Esdras 5:1,2)
Después de estos acontecimientos, ya no se tienen muchos datos del pueblo de dios, la nación de Israel, hasta que llegamos a la época de Jesús, a las Escrituras griegas cristianas.
Aunque durante estos siglos los judíos recibieron mucha influencia de las filosofías griegas de la época, lo que tuvo efectos negativos en su adoración a Jehová.
El Pueblo de Dios en el Nuevo Testamento
Para cuando nació Jesús, todavía había profetas de Dios entre el pueblo, tenemos el caso de Simeón y Ana, a los que Jehová les indico, que Cristo, el Mesías había nacido (Lucas 2:25-38)
Y tenemos un caso mas conocido, que es el de Juan el Bautista, a quien Dios utilizó para instar al pueblo a que se bautizasen para el perdón de sus pecados y se arrepintiesen, y para anunciar la llegada del Mesías.
Al mandar Dios a Juan demostró su bondad hacia los Judíos, y demostró que aun se acordaba del pacto que había hecho con este pueblo, pero el pueblo había roto el pacto, al pecar contra él. Por eso, su bautismo en agua simbolizaba su arrepentimiento, y era también un primer paso para que reconocieran al Mesías.
Y hará que muchos de los hijos de Israel se vuelvan a Jehová su Dios. 17 Además, irá delante de él con el espíritu y poder de Elías para volver el corazón de padres a hijos y para hacer que los desobedientes se vuelvan a la sabiduría práctica de los justos, con el fin de tenerle listo a Jehová un pueblo preparado”. (Lucas 1:16-17)
para tener misericordia por causa de nuestros antepasados y para acordarse de su santo pacto, 73 el juramento que le hizo a nuestro antepasado Abrahán 74 de que, después de rescatarnos de las manos de los enemigos, nos concedería el privilegio de darle servicio sagrado sin temor 75 y con lealtad y justicia delante de él todos los días de nuestra vida. (Lucas 1:72-75)
Por lo tanto, podemos ver que para cuando nació Jesús, Dios todavía reconocía al pueblo judío como su pueblo.
Jesús, durante su tiempo en la tierra, aviso a la nación de Israel de que el reino de Dios, o su relación especial como pueblo, les seria quitada, y seria dada a una “nación que produjese buen fruto” o, dicho de otro modo, que se comportase del modo que Jehová espera.
Por eso les digo que el Reino de Dios se les quitará a ustedes y se le dará a una nación que produzca los frutos esperados. (Mateo 21:43)
Y como vimos antes, ya Jehová en el pasado, al ver la trayectoria de idolatría de la nación de Israel, avisó que rechazaría a esta nación y que solo aquellos a quien el escogiese podrían ser parte de esta nueva nación, podríamos llamarle el Israel Espiritual, como alguna vez se le ha llamado El Israel de Dios.
“Mira, se acercan los días —afirma Jehová— en que haré un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. 32 No será como el pacto que hice con sus antepasados el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, ‘el pacto mío que ellos rompieron, aunque yo era su verdadero amo’, afirma Jehová”.33 “Pues el pacto que haré con la casa de Israel después de esos días —afirma Jehová— es este. Pondré mi ley dentro de ellos y la escribiré en su corazón. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo”. (Jeremías 31:31-33)
Como leemos en Marcos 15:37,38
Pero Jesús lanzó un fuerte grito y murió. 38 Y la cortina del santuario se rasgó en dos, de arriba abajo.
Cuando Jesús murió, la cortina que dividía el Santo del Santísimo en el templo de Dios se rasgó en dos, de arriba abajo. Este suceso fue una muestra de la ira de Dios contra los que habían matado a su Hijo. Los sacerdotes que estaban trabajando en el Lugar Santo pudieron ver entonces el interior del Santísimo y notar que en ese compartimiento no había ninguna Arca que representara la presencia de Jehová entre ellos. Por lo tanto, señalaba que Dios o su presencia ya no estaba en aquel templo hechos de manos, Dios, ya no estaba con ese pueblo ni aprobaba los sacrificios que se hicieran ahí.
Además, significa también que, a partir de ese momento, algunos humanos podían entrar en el Santísimo del templo espiritual, que representa el cielo, como podemos ver en Hebreos 10:19-20:
Por lo tanto, hermanos, ya que tenemos valor para usar el camino de entrada al lugar santo por medio de la sangre de Jesús 20 —un camino nuevo y vivo que él abrió para nosotros a través de la cortina, es decir, su carne—
Y cuando el apóstol Pablo usa la expresión “el Israel de Dios”, muestra que no tiene relación con la descendencia circuncisa de Abrahán. (Gálatas 6:15, 16.)
Dios volvió a permitir otra vez que un resto judío fiel entrase en esta nueva nación, como podemos ver en Romanos 11:2,5
“Dios no rechazó a su pueblo, a quien primero reconoció. [...] También en la época presente ha llegado a haber un resto según una selección que se debe a bondad inmerecida”.
Así que vemos, que, al principio, los primeros integrantes de esta nueva nación espiritual fueron israelitas que aceptaron a Jesús como Mesías, como podemos apreciar en Hechos 1:13,14; 2:1-4
13 Cuando llegaron, subieron al cuarto de arriba donde se alojaban. Estaban Pedro, Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago hijo de Alfeo, Simón el Entusiasta y Judas hijo de Santiago. 14 Con un mismo objetivo, todos ellos perseveraban en la oración junto con algunas mujeres, con María la madre de Jesús y con los hermanos de él.
Ahora bien, durante el día de la Fiesta de Pentecostés, todos estaban juntos en el mismo lugar. 2 De repente se oyó un ruido desde el cielo, como el de una fuerte ráfaga de viento, y llenó toda la casa donde estaban sentados. 3 Y vieron aparecer algo similar a lenguas de fuego que se fueron repartiendo y posando, una sobre cada uno de ellos. 4 Todos se llenaron de espíritu santo y comenzaron a hablar en diferentes idiomas, así como el espíritu los capacitaba para hablar.
Aquí vemos que este grupito de discípulos fieles fue ungido con espíritu santo.
El apóstol Pedro escribió más tarde estas palabras a los cristianos ungidos: “Ustedes son ‘una raza escogida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo para posesión especial, para que declaren en público las excelencias’ de aquel que los llamó de la oscuridad a su luz maravillosa. Porque en un tiempo ustedes no eran pueblo, pero ahora son pueblo de Dios” (1 Pedro 2:9, 10).
Aquí se les identifica como una nación santa y un pueblo para posesión especial. Pero también añade, “porque en un tiempo ustedes no eran pueblo, pero ahora sí lo son”
¿Qué significan estas palabras de Pedro?
Mas adelante, sobre el año 36 de nuestra era, Dios permitió que gente que no fuese de raza judía pudiese formar parte del reino de Dios y entrar en este Israel de Dios, y Pedro fue testigo de esto de primera mano ya que estuvo presente cuando Cornelio, un alto funcionario romano, fue el primer gentil, o no judío, que fue ungido con espíritu santo.
22 Ellos dijeron: “Cornelio es un oficial del ejército, un hombre justo que teme a Dios y de quien toda la nación judía habla bien. Mediante un santo ángel recibió instrucciones divinas de invitarte a su casa y de escuchar lo que tú dijeras”.
34 Al oír eso, Pedro tomó la palabra y dijo: “Ahora de veras entiendo que Dios no es parcial, 35 sino que acepta a los que le temen y hacen lo que está bien, sea cual sea su nación.
44 Mientras Pedro todavía estaba hablando de estas cosas, el espíritu santo bajó sobre todos los que estaban escuchando el mensaje. 45 Y los creyentes circuncisos que habían ido con Pedro estaban asombrados porque el regalo del espíritu santo también se estaba derramando sobre gente de las naciones (Hechos 10:22, 33-34, 44-45)
Así que vemos que a este resto judío fiel pronto se le unieron personas no judías que también deseaban servir a Dios. Aunque sus antepasados no habían gozado de una relación especial con Dios, Jehová ahora estaba dispuesto a aceptar como pueblo suyo a estos no judíos fieles. A este respecto, Pablo escribió: “Pues, si Dios [...] [nos] llamó no solo de entre los judíos, sino también de entre las naciones [no judías], ¿qué hay de ello? Es como él dice también en Oseas: ‘A los que no son pueblo mío llamaré “pueblo mío”’”. (Romanos 9:22-25.)
Al escoger a estos futuros sacerdotes, lo que Dios buscaba en ellos no era que fuesen de un linaje especial, sino que tuviesen fe y que su conducta fuese justa.
Así que Dios ya no concede favor especial a nadie solo por su ascendencia genealógica. Él da la oportunidad a personas de todos los orígenes nacionales para que entablen una relación con Él.
Y tenemos un caso mas conocido, que es el de Juan el Bautista, a quien Dios utilizó para instar al pueblo a que se bautizasen para el perdón de sus pecados y se arrepintiesen, y para anunciar la llegada del Mesías.
Al mandar Dios a Juan demostró su bondad hacia los Judíos, y demostró que aun se acordaba del pacto que había hecho con este pueblo, pero el pueblo había roto el pacto, al pecar contra él. Por eso, su bautismo en agua simbolizaba su arrepentimiento, y era también un primer paso para que reconocieran al Mesías.
Y hará que muchos de los hijos de Israel se vuelvan a Jehová su Dios. 17 Además, irá delante de él con el espíritu y poder de Elías para volver el corazón de padres a hijos y para hacer que los desobedientes se vuelvan a la sabiduría práctica de los justos, con el fin de tenerle listo a Jehová un pueblo preparado”. (Lucas 1:16-17)
para tener misericordia por causa de nuestros antepasados y para acordarse de su santo pacto, 73 el juramento que le hizo a nuestro antepasado Abrahán 74 de que, después de rescatarnos de las manos de los enemigos, nos concedería el privilegio de darle servicio sagrado sin temor 75 y con lealtad y justicia delante de él todos los días de nuestra vida. (Lucas 1:72-75)
Por lo tanto, podemos ver que para cuando nació Jesús, Dios todavía reconocía al pueblo judío como su pueblo.
Un cambio importante
Jesús, durante su tiempo en la tierra, aviso a la nación de Israel de que el reino de Dios, o su relación especial como pueblo, les seria quitada, y seria dada a una “nación que produjese buen fruto” o, dicho de otro modo, que se comportase del modo que Jehová espera.
Por eso les digo que el Reino de Dios se les quitará a ustedes y se le dará a una nación que produzca los frutos esperados. (Mateo 21:43)
Y como vimos antes, ya Jehová en el pasado, al ver la trayectoria de idolatría de la nación de Israel, avisó que rechazaría a esta nación y que solo aquellos a quien el escogiese podrían ser parte de esta nueva nación, podríamos llamarle el Israel Espiritual, como alguna vez se le ha llamado El Israel de Dios.
“Mira, se acercan los días —afirma Jehová— en que haré un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. 32 No será como el pacto que hice con sus antepasados el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, ‘el pacto mío que ellos rompieron, aunque yo era su verdadero amo’, afirma Jehová”.33 “Pues el pacto que haré con la casa de Israel después de esos días —afirma Jehová— es este. Pondré mi ley dentro de ellos y la escribiré en su corazón. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo”. (Jeremías 31:31-33)
Ahora bien, finalmente, ¿Cuándo rechazo Jehová al pueblo Judío e instauro esta nueva nación de la que habla?
Cuando Jesús fue asesinado por los Judíos, fue cuando Dios finalmente rechazo a la nación Judía por no aceptar y matar al Mesías que había enviado.Como leemos en Marcos 15:37,38
Pero Jesús lanzó un fuerte grito y murió. 38 Y la cortina del santuario se rasgó en dos, de arriba abajo.
Cuando Jesús murió, la cortina que dividía el Santo del Santísimo en el templo de Dios se rasgó en dos, de arriba abajo. Este suceso fue una muestra de la ira de Dios contra los que habían matado a su Hijo. Los sacerdotes que estaban trabajando en el Lugar Santo pudieron ver entonces el interior del Santísimo y notar que en ese compartimiento no había ninguna Arca que representara la presencia de Jehová entre ellos. Por lo tanto, señalaba que Dios o su presencia ya no estaba en aquel templo hechos de manos, Dios, ya no estaba con ese pueblo ni aprobaba los sacrificios que se hicieran ahí.
Además, significa también que, a partir de ese momento, algunos humanos podían entrar en el Santísimo del templo espiritual, que representa el cielo, como podemos ver en Hebreos 10:19-20:
Por lo tanto, hermanos, ya que tenemos valor para usar el camino de entrada al lugar santo por medio de la sangre de Jesús 20 —un camino nuevo y vivo que él abrió para nosotros a través de la cortina, es decir, su carne—
¿Quiénes serían estos humanos a los que se le abrió la posibilidad de entrar al cielo y a quienes Dios escogió como su nuevo pueblo?
En la biblia, como dijimos antes, se identifica a este grupo como el “Israel de Dios”.Y cuando el apóstol Pablo usa la expresión “el Israel de Dios”, muestra que no tiene relación con la descendencia circuncisa de Abrahán. (Gálatas 6:15, 16.)
Dios volvió a permitir otra vez que un resto judío fiel entrase en esta nueva nación, como podemos ver en Romanos 11:2,5
“Dios no rechazó a su pueblo, a quien primero reconoció. [...] También en la época presente ha llegado a haber un resto según una selección que se debe a bondad inmerecida”.
Así que vemos, que, al principio, los primeros integrantes de esta nueva nación espiritual fueron israelitas que aceptaron a Jesús como Mesías, como podemos apreciar en Hechos 1:13,14; 2:1-4
13 Cuando llegaron, subieron al cuarto de arriba donde se alojaban. Estaban Pedro, Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago hijo de Alfeo, Simón el Entusiasta y Judas hijo de Santiago. 14 Con un mismo objetivo, todos ellos perseveraban en la oración junto con algunas mujeres, con María la madre de Jesús y con los hermanos de él.
Ahora bien, durante el día de la Fiesta de Pentecostés, todos estaban juntos en el mismo lugar. 2 De repente se oyó un ruido desde el cielo, como el de una fuerte ráfaga de viento, y llenó toda la casa donde estaban sentados. 3 Y vieron aparecer algo similar a lenguas de fuego que se fueron repartiendo y posando, una sobre cada uno de ellos. 4 Todos se llenaron de espíritu santo y comenzaron a hablar en diferentes idiomas, así como el espíritu los capacitaba para hablar.
Aquí vemos que este grupito de discípulos fieles fue ungido con espíritu santo.
El apóstol Pedro escribió más tarde estas palabras a los cristianos ungidos: “Ustedes son ‘una raza escogida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo para posesión especial, para que declaren en público las excelencias’ de aquel que los llamó de la oscuridad a su luz maravillosa. Porque en un tiempo ustedes no eran pueblo, pero ahora son pueblo de Dios” (1 Pedro 2:9, 10).
Aquí se les identifica como una nación santa y un pueblo para posesión especial. Pero también añade, “porque en un tiempo ustedes no eran pueblo, pero ahora sí lo son”
¿Qué significan estas palabras de Pedro?
Mas adelante, sobre el año 36 de nuestra era, Dios permitió que gente que no fuese de raza judía pudiese formar parte del reino de Dios y entrar en este Israel de Dios, y Pedro fue testigo de esto de primera mano ya que estuvo presente cuando Cornelio, un alto funcionario romano, fue el primer gentil, o no judío, que fue ungido con espíritu santo.
22 Ellos dijeron: “Cornelio es un oficial del ejército, un hombre justo que teme a Dios y de quien toda la nación judía habla bien. Mediante un santo ángel recibió instrucciones divinas de invitarte a su casa y de escuchar lo que tú dijeras”.
34 Al oír eso, Pedro tomó la palabra y dijo: “Ahora de veras entiendo que Dios no es parcial, 35 sino que acepta a los que le temen y hacen lo que está bien, sea cual sea su nación.
44 Mientras Pedro todavía estaba hablando de estas cosas, el espíritu santo bajó sobre todos los que estaban escuchando el mensaje. 45 Y los creyentes circuncisos que habían ido con Pedro estaban asombrados porque el regalo del espíritu santo también se estaba derramando sobre gente de las naciones (Hechos 10:22, 33-34, 44-45)
Así que vemos que a este resto judío fiel pronto se le unieron personas no judías que también deseaban servir a Dios. Aunque sus antepasados no habían gozado de una relación especial con Dios, Jehová ahora estaba dispuesto a aceptar como pueblo suyo a estos no judíos fieles. A este respecto, Pablo escribió: “Pues, si Dios [...] [nos] llamó no solo de entre los judíos, sino también de entre las naciones [no judías], ¿qué hay de ello? Es como él dice también en Oseas: ‘A los que no son pueblo mío llamaré “pueblo mío”’”. (Romanos 9:22-25.)
Al escoger a estos futuros sacerdotes, lo que Dios buscaba en ellos no era que fuesen de un linaje especial, sino que tuviesen fe y que su conducta fuese justa.
Así que Dios ya no concede favor especial a nadie solo por su ascendencia genealógica. Él da la oportunidad a personas de todos los orígenes nacionales para que entablen una relación con Él.
¿Hay algún otro grupo a parte de los cristianos ungidos que puedan formar parte de la nueva nación de Dios?
Como hemos visto, está claro que la designación “el Israel de Dios” se refiere exclusivamente a los ungidos (Gálatas 6:16).
Sin embargo, leamos lo que le dijo Jesús a sus discípulos en Lucas 22:29,30:
“Hago un pacto con ustedes, así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino, para que coman y beban a mi mesa en mi reino, y se sienten sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel”.
Esto cristianos ungidos irán al cielo y reinaran y juzgaran junto con Jesús, el versículo dice que juzgaran a las 12 tribus de Israel, ósea que tienen que reinar sobre alguien.
Ahora bien, ¿a quiénes juzgarán y gobernarán?
Se refiere a todas las personas que tienen la esperanza de vivir en la Tierra gracias a su fe en el sacrificio de Jesús, y no a la clase de reyes y sacerdotes (recordemos que la tribu sacerdotal de Leví no se incluía entre las doce tribus). También forman parte del pueblo de Dios y gozan del amor y la aprobación de Jehová.Esto concuerda con una visión que tuvo el apóstol Juan en la que, antes de la gran tribulación, los 144.000 ungidos reciben el sello permanente. ¿Qué contempló acto seguido? Una “gran muchedumbre” procedente “de todas las naciones” (Rev. 7:9). Esta innumerable multitud sobrevive a la gran tribulación y entra en el Reino Milenario de Cristo. Todos los súbditos terrestres forman “las doce tribus de Israel” que serán juzgadas por Jesús y los 144.000 que reinarán con él (Hechos 17:31).
Jesús habló de “otras ovejas” que no pertenecerían al mismo “redil” que el “rebaño pequeño” de cristianos ungidos (Juan 10:16; Lucas 12:32). Con referencia a ellas, dijo: “A esas también tengo que traer, y escucharán mi voz, y llegarán a ser un solo rebaño, un solo pastor”.
Tal como predijo el profeta Zacarias, se unirían dos grupos: el más pequeño, los ungidos, y el mayor, la gran muchedumbre de otras ovejas (Zacarías 8:23).
Una vez identificado quienes forman parte de esta nueva nación de Dios, los cristianos ungidos, y una gran muchedumbre que también ejerce fe en el sacrificio de Jesús, pero que ellos tienen la esperanza de vivir para siempre en la tierra y no en el cielo, veamos algunas pruebas de que en el siglo primero este grupo se convirtió en el nuevo pueblo de Dios, y que por lo tanto ya no lo era la entera nación Judía.
El nuevo pueblo de Dios
Pablo, era un joven Judío que había sido versado en las enseñanzas farisaicas del judaísmo, y como seguramente sepamos, al principio se dedicaba a perseguir a los cristianos para juzgarlos, e incluso aprobaba su asesinato, como vemos en el caso de Esteban (Hechos 7:58)
Una vez que se dirigía a la ciudad de Damasco para arrestar a los cristianos de esa ciudad, Jesús se le apareció y le dijo esta palabras: Ahora bien, cuando iba viajando a Damasco y ya estaba cerca, una luz del cielo lo envolvió de repente, 4 y él cayó al suelo y oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”. 5 Él preguntó: “¿Quién eres, Señor?”. Y le respondió: “Soy Jesús, a quien tú persigues. (Hechos 9:3-5)
Como vemos, Jesús dijo que si se perseguía a los cristianos, era como si le persiguiesen a él mismo, por lo que vemos que el grupo de cristianos del siglo primero a quien los judíos perseguían, era quien tenía la aprobación de Dios, y no los judíos que los perseguían.
Una segunda prueba que tenemos para saber que este grupo era el nuevo pueblo escogido por Dios es que los ángeles lo ayudaban.
Tenemos el ejemplo visto antes de Cornelio, como fue un ángel quien se presentó ante Cornelio para que este fuese a buscar a Pedro, (Hechos 11:13,18)
Y también, fueron ángeles, quienes liberaron a los apóstoles en varias ocasiones de prisión (Hechos 5:19,20; 12:7)
Este hecho demuestra que los ángeles apoyaban la predicación que dirigía este nuevo grupo de cristianos.
Otra prueba la tenemos en diversos versículos de la biblia que muestran como este nuevo grupo de cristianos estaba organizado por los apóstoles y un grupo de ancianos, que, bajo oración y guía del espíritu santo, daban las directrices y enseñaban a todas las demás congregaciones.
Pero nosotros nos dedicaremos a la oración y al ministerio relacionado con la palabra”.(Hechos 6:4)
Ellos estaban seguros de que Dios los guiaría mediante su espíritu santo
Pero, cuando venga él —el espíritu de la verdad—, los guiará hacia toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que dirá lo que oiga y les anunciará las cosas que están por venir. (Juan 16:13)
Y veían que gracias a la guía de Dios, todas las decisiones que tomaban eran fructíferas y conseguían que la congregación cristiana día a día aumentara
Mientras viajaban de ciudad en ciudad, les transmitían a los hermanos las decisiones tomadas por los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalén para que las obedecieran. 5 Como resultado, las congregaciones continuaron haciéndose firmes en la fe y creciendo día tras día. (Hechos 16:4,5)
Los apóstoles también enviaban a cristianos con experiencia a predicar en lugares donde nunca se había predicado (Hechos 8:14, 15).
Y con el tiempo, como dijimos antes, otros ancianos ungidos ayudaron a los apóstoles a cuidar las congregaciones. Todos ellos llegaron a formar el cuerpo gobernante, que dirigía a todas las congregaciones (Hechos 15:2).
Por lo tanto, por todo lo analizado hasta ahora, en las escrituras siempre ha habido un grupo de personas a quien Dios a identificado como su pueblo, en el viejo testamento, era la nación judía a quien Dios había designado como su pueblo, y en el nuevo testamento, vemos como Dios rechazo a la nación judía y eligió a una “nueva nación” formada por cristianos ungidos y por una gran muchedumbre que aceptaba el sacrificio de Jesús, y estos podían ser de cualquier raza o pueblo.
Y que podríamos decir de nuestros días, como sabemos, cuando murieron los apóstoles entro una gran apostasía en la congregación y muchos se desviaron de la adoración verdadera. ¿Cómo podemos identificar hoy día cual es la adoración verdadera que hace la voluntad de Dios?
Pero, cuando venga él —el espíritu de la verdad—, los guiará hacia toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que dirá lo que oiga y les anunciará las cosas que están por venir. (Juan 16:13)
Y veían que gracias a la guía de Dios, todas las decisiones que tomaban eran fructíferas y conseguían que la congregación cristiana día a día aumentara
Mientras viajaban de ciudad en ciudad, les transmitían a los hermanos las decisiones tomadas por los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalén para que las obedecieran. 5 Como resultado, las congregaciones continuaron haciéndose firmes en la fe y creciendo día tras día. (Hechos 16:4,5)
Los apóstoles también enviaban a cristianos con experiencia a predicar en lugares donde nunca se había predicado (Hechos 8:14, 15).
Y con el tiempo, como dijimos antes, otros ancianos ungidos ayudaron a los apóstoles a cuidar las congregaciones. Todos ellos llegaron a formar el cuerpo gobernante, que dirigía a todas las congregaciones (Hechos 15:2).
Por lo tanto, por todo lo analizado hasta ahora, en las escrituras siempre ha habido un grupo de personas a quien Dios a identificado como su pueblo, en el viejo testamento, era la nación judía a quien Dios había designado como su pueblo, y en el nuevo testamento, vemos como Dios rechazo a la nación judía y eligió a una “nueva nación” formada por cristianos ungidos y por una gran muchedumbre que aceptaba el sacrificio de Jesús, y estos podían ser de cualquier raza o pueblo.
Y que podríamos decir de nuestros días, como sabemos, cuando murieron los apóstoles entro una gran apostasía en la congregación y muchos se desviaron de la adoración verdadera. ¿Cómo podemos identificar hoy día cual es la adoración verdadera que hace la voluntad de Dios?
Lo veremos mas adelante en un siguiente articulo

No hay comentarios:
Publicar un comentario